Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ
En torno a "El miedo, la suerte y la muerte", de Javier Salvago Huerga & Fierro Ediciones

José Cenizo Jiménez

Javier Salvago

Huerga & Fierro Editores

Javier Salvago (Paradas, Sevilla, 1950) es uno de los poetas más sólidos y apreciados de su generación, considerado por muchos maestro, autor de libros como La destrucción o el humor (1980); Volverlo a intentar (1989) o el emblemático Ulises, (1996), entre otros, así como la edición de sus memorias, Memorias de un antihéroe (2007) y más recientemente la segunda parte, El purgatorio (2014).

Premio Nacional de la Crítica de Poesía, Salvago se introduce ahora en otro género literario, el narrativo de creación, concretamente con la fórmula del cuento. El miedo, la suerte y la muerte (Huerga Fierro Editores, Madrid, 2015) es, como leemos en la sinopsis de solapa, un conjunto de “historias de miedo, de intriga, de cosmoficción, del más acá, del más allá y el más adentro, irónicas casi siempre, puesto que la vida y la muerte son, en estas páginas, una sucesión de ironías, de equívocos, de burlas de la suerte o del destino”.  Palabras ajustadas para la temática, los personajes, la acción y el enfoque, así como para el estilo, donde “brilla siempre un guiño del humor”.

En efecto, ha escrito un libro de once cuentos de diferente extensión donde abundan los fantasmas, los recuerdos, los personajes con un perfil raro. Una galería de espectros, como el de Román, que vuelve para vengarse, en “Nunca es tarde”, o el largo “El miedo”, un cuento sobre la pena, la cobardía, la culpa y la pena, donde el niño ve un crimen, y sobre sus miedos nos dice el narrador omnisciente: “Lo que a él le extrañaba era poder soportar aquellas apariciones sin gritar y sin volverse loco. Los fantasmas era lo que más miedo le daba en el mundo; al menos, hasta que vio a aquellos tres asesinos destrozando con sus bastones a un hombre” (p. 36).

No faltan historias contra la guerra y la barbarie, como “Vértigo”, o las de fondo amoroso, reflexivo, irónico… Hay uno brevísimo, apenas unas líneas, encabezando el libro, “Ayúdame, mamá”, que pone el vello de punta por esa mezcla de realidad y fantasmagoría, vida y muerte. En todos hallaremos a un narrador que sabe decir lo que quiere decir, a menudo con su estilo poético que lo define: finales acertados, retazos de ironía, pesimismo de fondo, sencillez expresiva…

Como es normal, unos cuentos nos han parecido más logrados; otros, como “Actor y personaje”, más insulsos, pero todo es cuestión de gustos, ya decidirá cada lector. Recomendamos la lectura de esta primera obra narrativa de creación, cuentos, de Javier Salvago, esperando que en el futuro no abandone ni el camino de la poesía, donde tanto nos seduce, ni el de las memorias, tan densas y atractivas, ni el del cuento o, quién sabe, la novela.